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Enfrenta Tus Amenazas

#PonloEnPráctica
 
Por Lic. Carlos Fuemayor/Venezuela
 
Enfrenta Tus Amenazas
Un borracho está buscando algo con mucho afán debajo de una farola. Un policía lo ve, se acerca a él curioso y le pregunta qué ha perdido. El hombre responde: - Mi llave. 
 
El policía comenzó a ayudar a aquel hombre y al cabo de un rato le pregunta si está seguro de haber perdido la llave precisamente allí. El hombre le responde: -No, aquí no, fue más atrás, pero está demasiado oscuro. (Paul Watzlawick) 
 
Si no buscamos las llave en el sitio correcto es porque allí está <<demasiado oscuro>>,  y para compensarlo nos disponemos a buscarlas en la <<zona segura>>  aunque sea absurdo. Generalmente evitamos las amenazas, le tenemos miedo a la incertidumbre, y preferimos la <<zona segura>>. El problema de estar debajo de <<la farola>> es que, aunque nos sintamos cómodos y seguros,  allí no están las llaves. 
 
Si no presupuestamos las amenazas nos frustraremos. A medida que vamos avanzando en la realización de nuestros planes se presentarán problemas que amenazarán con desviarnos de las tareas que nos hemos propuesto. No todo es fácil, sería ingenuo pretender que en la vida no tendremos problemas ni amenazas, pero nada que valga la pena se logrará sin esfuerzo de nuestra parte. Las amenazas son una constante y aparecerán en cualquier proyecto que decidamos emprender; así que, hay que tenerlas en cuenta en nuestro <<presupuesto>>.
 
Cuando un problema amenaza nuestros planes lo evitamos por miedo o buscamos soluciones <<debajo de la farola>>. La mejor manera de superar las amenazas es enfrentándolas. Pero no basta sólo con enfrentarlas, sino que hay que saber cómo hacerlo. ¿Quieres saber cómo? La archiconocida historia bíblica de David y Goliat nos enseña muy bien cómo.
 
Esta es la historia de cómo un ejército extranjero amenaza al pueblo de Israel,  de cómo un guerrero gigante filisteo desafía a un combate a muerte a cualquier hombre del ejército de Israel para definir la batalla, y de cómo un joven pastor de ovejas lo vence.
 
Un joven llamado David,  músico devoto, pastor de ovejas, menor entre sus ocho hermanos, por orden de su padre, le lleva comida a tres de sus hermanos que están en el frente de batalla y se encuentra con un ejército aterrorizado y  perturbado por las amenazas que Goliat el guerrero gigante filisteo les hiciera día a día durante cuarenta días seguidos.  David al ver la situación se indigna y le pide al rey que le dé la oportunidad de aceptar el desafío que Goliat hacía. El rey Saúl accede.  David enfrenta al gigante y lo vence. En esta historia encontraremos dos verdades fundamentales que nos ayudará a enfrentar las amenazas con éxito.
 
Nuestra Relación con Dios lo Descuenta Todo
Cuando te enfrentes a una amenaza hazlo con la convicción de que la superarás; si no, ya has perdido antes de luchar.  La mayoría de los mensajes que he escuchado de esta historia enseñan sobre la confianza, la valentía y la fe de David al enfrentarse a este gigante; y sí, es evidente que todas estas virtudes se encuentra allí. Pero lo que verdaderamente es relevante es que la fe, la confianza y la valentía tienen su origen unas de otras (la valentía de la confianza, y la confianza de la fe en Dios) y todas de la comunión profunda que David tenía con Dios.  Por lo tanto esta es la primera verdad que vamos a considerar para enfrentar las amenazas  de nuestra vida: <<Nuestra relación con Dios lo descuenta todo>>.  No importa qué tipo de amenazas sean, si es económica, si es una enfermedad, si es sentimental, o familiar, es mejor que te enfrentes a ellas con fe, con confianza y con valentía porque de lo contrario te vencerán.
 
Aunque David era un joven inexperto para la batalla, también era un pastor de ovejas que gozaba de tiempo para estar en la presencia de Dios, el Salmo 23 es el mejor ejemplo de ello. David creía que Dios estaba con él en cualquier situación por eso, sea que fuere un animal para atacar su rebaño o sea un Gigante que amenaza a Israel estaba convencido que no estaba sólo y que Dios lo rescataría del peligro. David, cuando estaba convenciendo al rey Saúl para que lo dejara enfrentarse a Goliat dijo. 
 
- He estado cuidando las ovejas y las cabras de mi padre. Cuando un león o un oso viene para robar un cordero del rebaño, yo lo persigo con un palo y rescato el cordero de su boca. Si el animal me ataca, lo tomo de la quijada y lo golpeo hasta matarlo. Lo he hecho con leones y con osos, y lo hará también con este filisteo pagano, ¡porque ha desafiado a los ejércitos del Dios viviente! ¡El mismo Señor que me rescató de las garras del león y del oso me rescatará de este filisteo! (1Samuel 17:34-37 NTV)
 
David no le temía a Goliat porque fuera más hábil o más fuerte que él, sino porque estaba convencido de que Dios estaba con él, su fe, su confianza y su valentía provenía de su relación estrecha e íntima con Dios. –El mismo Señor que me rescató (antes)... me rescatará (hoy) –Dijo David–  Su relación con Dios también se evidencia ante las amenazas, burlas y maldiciones de Goliat  Luego de que el filisteo le maldijera en nombre de sus dioses David le respondió: 
 
– Tú vienes contra mi con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy el Señor te conquistará, y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Y luego daré los cadáveres de tus hombres a las aves y a los animales salvajes,  ¡y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel! Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos! (1 Samuel 17:45-47)
 
Cuando tenemos una relación estrecha con Dios podemos enfrentar las amenazas de nuestras vidas como David: a) en el nombre de Dios: <<en el nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales>>  ,  b) Con la intención de glorificarlo después de la batalla <<Todo el mundo sabrá que hay un Dios...> c) y con la convicción de que la batalla es del Señor y él peleará por y con nosotros: <<¡Esta es la batalla del Señor>>. 
 
La valentía no es ausencia de miedo, es más bien una consecuencia de poner nuestra confianza en Dios y de atrevernos hacer lo que debemos hacer. Nuestra relación con Dios determina la imagen que tenemos de Él. Si nuestra relación es pobre, la imagen que tenemos en nuestro corazón de Dios lo será igual. Si la imagen de Dios en nuestro corazón es más pequeña que la de <<Goliat>>, como quizás la tenía Saúl y su ejército, no podremos hacerle frente y vencer; pero si la imagen de Dios es mucho más grande que tus amenazas, como la que tenía David, tendrás la valentía de enfrentarlas y vencer. 
 
Cuando nuestra relación con Dios es más íntima, lo conocemos más,  crece nuestra fe, también  nuestra confianza y nuestro coraje para enfrentar las amenazas. Gracias a ello, David, fue mucho más contundente y eficaz que cualquier soldado del ejército de Israel.  La Biblia dice:
 
 Cuando Goliat se acercó para atacarlo, David fue corriendo para enfrentarse con él. Metió la mano en su bolsa de pastor, sacó una piedra, la lanzó con su honda y golpeó al filisteo en la frente. La piedra se le incrustó allí y Goliat se tambaleó y cayó de cara al suelo.  Así David triunfó sobre el filisteo con solo una honda y una piedra, porque no tenía espada. Después David corrió y sacó de su vaina la espada de Goliat y la usó para matarlo y cortarle la cabeza (1 Samuel 17:48-50).
 
No importa cuán grande son nuestras amenazas nuestra relación con Dios las descuenta. 
 
 
Las Soluciones Están Donde Menos se Esperan
Si hemos intentado solucionar  una y otra vez un problema que amenaza nuestros planes, y el problema persiste, es hora de considerar buscar la solución de otra forma. No estoy diciendo algo nuevo, tomo el mundo lo sabe, pero seguimos haciendo lo mismo.  Somos como el borracho de la paradoja, sabemos dónde se nos cayeron <<las llaves>> pero no nos movemos de debajo de <<la farola>>. Es más fácil buscar las llaves allí aunque no sea lógico, ¿por qué entonces nos cuesta tanto explorar otras posibilidades? Henry-Louis Mencken dijo: <<Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada>>.
 
 Buscamos las soluciones bajo <<la farola>>, por lo menos, por dos razones:
 
 1) Para economizar recursos: nuestro cerebro busca siempre la vía más fácil para economizar energía, y la mayoría de las veces anda en <<piloto automático>>, por eso es importante tomarnos el tiempo de definir la naturaleza del problema para hacer conscientes nuestros intentos fallidos. Si no hacemos esto, nos mantendremos en la misma posición terca incapaces de romper nuestros ciclos viciosos.  
 
 2) Por miedo: Nos asusta la incertidumbre. El miedo influye de manera determinante para tomar una decisión que involucra lo novedoso. 
 
La historia de David y Goliat, nos invita a dejar las viejas estrategias y a intentar algo nuevo, miremos el escenario y lo que representa cada personaje desde esta perspectiva:
 
a) Goliat: representa las amenazas que pueden presentarse en la vida.
 
b) Saúl: Saúl y su ejército representan los intentos fallidos en buscar una solución con la misma estrategia.  Desde su perspectiva, para vencer a Goliat se necesitaba a un hombre más  fuerte, mejor preparado y con una mejor armadura; pero como no lo tenían, el pueblo de Israel estaba perturbado y temblaba de miedo.
 
c) David: es el personaje que representa <<la zona de incertidumbre>>, donde se perdieron <<las llaves>> y no queremos buscarla ¿Qué rey en su sano juicio enviaría a un joven pastor de ovejas, sin experiencia en la guerra, sin armadura, sin escudero, para enfrentar a Goliat? David representa el lugar menos esperado para encontrar la solución de una guerra. Sin embargo, en él estaba la solución divina.
 
Era obvio que, por la fuerza, no se podía hacer frente a Goliat. Este era un guerrero fuera de lo común, infundía terror y no había en Israel un soldado que superara sus características, había que cambiar de estrategia. Saúl le dijo a David:
 
–¡No seas ridículo! –respondió Saúl–. ¡No hay forma de que tú puedas pelear contra ese filisteo y ganarle! Eres tan solo un muchacho, y él ha sido un hombre de guerra desde su juventud. (1 Samuel 17:33)
 
Saúl dejó a David pelear contra Goliat, no sólo porque fue persuadido por David, sino porque no tenía otra alternativa. Aunque David representaba una estrategia distinta a la táctica militar de Israel,  Saúl no lo veía así; al tratar de vestir a David con su armadura, claramente lo demuestra. La Biblia dice:
 
Después Saúl le dio a David su propia armadura: un casco de bronce y una cota de malla. David se los puso, se ciñó la espada y probó dar unos pasos porque nunca antes se había vestido con algo semejante. –No puedo andar con todo esto  –le dijo a Saúl–. No estoy acostumbrado a usarlo.  (1 Samuel 17:38-39 NTV)
 
Saúl no había visto que David representaba una respuesta diferente al problema que estaba enfrentando. David era un arma mortal inesperada, y por lo tanto sorpresiva.   Muchas veces tenemos la respuesta en nuestras narices pero pensamos como Saúl: <<¡No hay forma de que podamos enfrentar esa amenaza!>>. Sin embargo, hay una solución donde menos la esperamos, sólo debemos abandonar las viejas estrategias e intentar algo nuevo.
 
Para enfrentar nuestras amenazas nos ayudaría preguntarnos:
 
a. ¿Cómo está mi relación con Dios? ¿Cuánto le conozco?
b. ¿Cuál es la naturaleza de mi problema? ¿Es más grande que Dios?
c.  ¿Qué he estado intentando que no me ha dado resultado? ¿Por qué?
d. ¿Qué no he intentado hacer por miedo? ¿Qué es lo peor que me puede pasar si lo intento?
e. ¿Cómo me imagino luego de haber superado el problema?
 
Dios te bendiga rica y abundantemente.
 
 

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