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Aprende De Tus Debilidades

#PonloEnPráctica
Por: Lic. Carlos Fuemayorb/Venezuela.
 
 
Aprende De Tus Debilidades
Andrés era un contador que siempre tuvo la ilusión de comprarse un pequeño barco de velas para navegar. A los 55 años tuvo la oportunidad de adquirir uno de segunda mano, y sin experiencia previa, ni más formación de la que había leído en internet, se lanzó a la aventura de sus sueños.
 
En el mar Andrés sentía que era todo un marinero y disfrutaba las aguas tranquilas de un día perfecto. Estando ya lejos de tierra, en medio del mar, sacó una caña que había adquirido cuando compró el bote y se dispuso a pescar. Así pasó toda la mañana y parte de la tarde hasta que se dio cuenta de que su pequeño barco se le estaba inundando, tenía un diminuto bache en el casco de su bote que había pasado desapercibido; pero con el tiempo y las olas del mar había cedido.  
 
Nuestro amigo entró en pánico, no sabía qué hacer, de repente su mente quedó en blanco y de todo lo que había aprendido en internet no recordaba ninguna información que le pudiera ayudar.  
 
Es obvio, que arreglar el agujero inmediatamente era importantísimo, pero Andrés no sabía cómo hacerlo, empeñado en mantenerse a flote comenzó a achicar el agua; pero se dio cuenta que sus energías se agotaban y estaba en el mismo lugar. El clima comenzó a empeorar y la marea a levantarse. Entonces Andrés, en la desesperación, decidió ignorar el hoyo y orientar las velas a tierra; pero no le quedaba suficiente tiempo, el barco finalmente naufragó y nuestro amigo quedó flotando en un salvavidas en medio del mar esperando que alguien pasara a rescatarlo. 
 
Cómo Andrés quizás estamos tan concentrados en  arreglar <<el hoyo >> y en <<sacar el agua>> del barco que se nos olvida izar las velas y orientarnos hacia tierra.  Debemos usar las velas del barco (fortalezas) sin descuidar el hoyo en él (debilidades). Puede que ignoremos deliberadamente nuestras debilidades, las justifiquemos o las neguemos; pero llegará el momento que ellas demandarán toda nuestra atención. Un marinero experto revisa su barco antes de zarpar y está prevenido para cualquier contingencia porque conoce sus debilidades y ha aprendido de ellas. 
 
Una debilidad es un área de nuestra vida vulnerable, que puede ser dañada, herida, que es frágil e incapaz de soportar mucha presión. Es un área en la cual no somos fuertes. Ver nuestras vidas a través de nuestras debilidades es un error, ignorarlas es otro pero cuando las reconocemos y aprendemos de ellas son nuestras más grandes aliadas.
 
Nuestras debilidades no son necesariamente negativas, lo que puede llegar a serlo es cómo las vemos, el significado que le demos y el poder que le otorgamos. Las debilidades son problemáticas en dos ocasiones: 1)cuando nos concentramos en ellas y 2) cuando las ignoramos, las negamos o las justificamos. Cuando nos enfocamos en las debilidades corremos el riesgo de centrarnos en los errores y en las pérdidas, lo cual puede generar frustración, tristeza, culpabilidad y vergüenza; pero también, cuando las ignoramos perdemos la perspectiva correcta de la realidad.
 
¿Cómo podemos sacar provecho a nuestras debilidades? ¿Cómo podemos aprender de ellas para que se conviertan en una fortaleza para nuestras vidas? La clave para convertir una debilidad en una fortaleza es comenzar a mirarla como una oportunidad. <<Nuestra fortaleza está en mirar nuestra debilidad como una oportunidad>>
 
Una Debilidad es una Oportunidad para Mejorar Nuestro Carácter. 
 
Si vemos las debilidades como oportunidades, ellas se convierten en retos personales y en una motivación para crecer. Las personas que no pueden aceptar sus debilidades son arrogantes, orgullosas, rígidas, tercas, difíciles de trato, y se ofenden con facilidad. Cuando las reconocemos nos hacemos más auténticos, más flexibles y dispuestos al cambio.
 
El apóstol Pablo dijo que sus debilidades le enseñaron humildad, él escribió:
 
16 Otra vez lo digo, no piensen que soy un necio por hablar así; pero aun si lo piensan, escúchenme, tal como lo harían con una persona necia, mientras que yo también me jacto un poco. 17 Dicha jactancia no proviene del Señor, pero actúo como un necio... 30 Si debo jactarme, preferiría jactarme de las cosas que muestran lo débil que soy. 31 Dios, el Padre de nuestro Señor Jesús, quien es digno de eterna alabanza, sabe que no miento... 6 Si quisiera jactarme, no sería ningún necio al hacerlo porque estaría diciendo la verdad; pero no lo haré, porque no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje, 7 aun cuando he recibido de Dios revelaciones tan maravillosas. Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso. (2 Corintios 11:16-17, 30-31, 12:6-7 NTV) 
 
Jactarnos de nuestros logros personales no sólo es falta de humildad sino que produce necedad, arrogancia y distorsiona nuestra realidad. Podemos alegrarnos y celebrar nuestros logros; pero debemos tener cuidado con la jactancia. Más bien, si en algo hay que jactarse es en las debilidades porque ellas son las verdaderas maestras de nuestras vidas, nos muestran la realidad,  nuestra fragilidad, nos enseñan a confiar y a depender de Dios, a ser más genuinos, más humildes y nos proveen experiencia para seguir adelante.
 
Una Debilidad Es una Oportunidad para Experimentar la Gracia y el Poder de Dios. 
 
Podemos rogar, como el apóstol lo hizo, para que Dios quite nuestras debilidades, pero ellas están puestas allí con un propósito, por eso dijo:
 
8 En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. 9 Cada vez él me dijo: Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad. Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. 10 Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:8-10 NTV). 
 
Tener debilidades no es necesariamente una mala noticia, de hecho todas las personas las tienen. Cuando el apóstol Pablo le rogó a Dios en oración que le quitara sus debilidades, Dios le respondió: Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad. (2 Corintios 12:9 NTV) Para Dios una debilidad es un vehículo para expresar su gracia y su poder en nosotros, si queremos experimentar sus bendiciones debemos poner nuestras debilidades en sus manos. 
 
¿Podemos jactarnos en nuestras debilidades? ¿Podemos alegrarnos y deleitarnos en ellas? Cuando las reconocemos, cuando creemos que ellas son una oportunidad para crecer como persona, que son una ocasión para que la gracia y el poder de Dios se manifiesten en nosotros; entonces podemos decir como el Apóstol Pablo: cuando soy débil entonces soy fuerte Recuerda que tu fortaleza está en mirar tu debilidad como una oportunidad
 
En lugar de enfocarnos en nuestras debilidades, de lamentarnos y de victimizarnos; es hora de ser valientes, de reconocer nuestras debilidades, de verlas como Dios las ve, de ponerlas en sus manos y aprender de ellas para ser más humildes, auténticos, precavidos, y abiertos.
 
Si descubrimos nuestras fortalezas, aprovechamos nuestras oportunidades, y aprendemos de nuestras debilidades tenemos el 75% de probabilidad de que nuestros planes no fracasen este año.  

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